"¿Por qué no pueden decirte el por qué?"

Ahora entiendo por qué la narrativa no es lo mío.
Si alguna vez escribo un cuento tiene que ser como el que acabo de leer de James Purdy. Si no, no me sirve. Tiene que ser capaz de provocar algo así. Tiene que tener esa fuerza y esa belleza devastadora. Y provocar que uno después de leerlo no pueda seguir siendo el mismo. Aunque duela... (Y la felicidad no sea más que una manzana colgando de un árbol desproporcionadamente ajeno).

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