No siempre hay mañana.

Otra vez las ganas de salir corriendo.
Ni coso verde en el cielo ni luna azúl.
Nada.
Vos demasiado lejos.
Yo demasiado viejo.
Desarmándome entre la música repetitiva que escupe el reproductor del teléfono.
El otoño se llevó mis últimas flores.
La música se mezcla con el quilombo que tengo en la cabeza.
En la tele mad max rompe todo, se hace mierda contra autos que vuelan por el desierto. Se salva de todas. Siempre sale ileso o medianamente ileso. Lo suficiente como para volver a la carga, siempre.
Hace tres horas te mandé el último mensaje. Prometí, me prometí, que iba a ser el último. Todavía no lo viste. Tengo que dejar de escribirte todo el tiempo. Tengo que dejarme de muchas cosas.
Mañana voy a quemar esa pila de libros sin leer que amenaza con caerse de la mesa. (Va a ser mi homenaje a vos).
Mañana arranco.
Mañana te digo todo lo que nunca te dije pero que ya sabés.
Mañana me la juego.

Mi próximo libro se va a llamar "manifiesto del deseo en épocas post mutantes." Tengo el título. Me falta todo lo demás.


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